Twitter no engancha a los políticos españoles
Muchos dirigentes, en cambio, sí están presentes en Facebook, como el jefe del PP. ¿Por qué no engancha el mundo del pajarito? Principalmente, por cinco cuestiones:
1-Twitter demanda tiempo, algo que las autoridades no suelen disponer.
2-Exige información constante, material que los gestores públicos cuidan al detalle.
3-Temor a la polémica. Una entrada incorrectamente explicada o malinterpretada puede reproducirse en minutos por todo el mundo y generar conflictos con otros agentes sociales. Twitter es la red preferencial de los periodistas, y los tweet suelen ser recogidos y publicados como si fueran una nota de prensa oficial.
Por tanto, Twitter reclama doble trabajo para el político: tiempo y prudencia.
4-Miedo a que se hable mal de uno. Es un recelo frecuente hacia todas las redes sociales, no sólo de los políticos sino también de los empresarios. Pero, en realidad, si alguien quiere criticar a otra persona en internet, dispone de vía libre para hacerlo por múltiples canales.
5-Necesidad de interactuar. La red social es bidireccional. Si llega una pregunta o una crítica, se debe contestar, lo que a veces provoca incomodidad y más tiempo para preparar una respuesta convincente.
6-Equilibrio. Hay políticos adictos al Twitter, lo que puede generar desconfianza entre los seguidores, y una pregunta demoledora: ¿en qué momento trabaja?
Los dirigentes, sin embargo, pueden ganar reputación y mejorar su imagen si utilizan Twitter correctamente. Una buena estrategia les puede aportar transparencia y cercanía a su gestión. Y ganarse la simpatía de profesionales, autónomos y jóvenes, los mayores usuarios de Twitter. Todo, sin necesidad de estar todo el día pendiente de la red.
Para ello, resulta recomendable el asesoramiento de expertos, así como que sea él mismo quien lleve su cuenta.
PD: el rey del Twitter de la política española es, de lejos, Patxi López, con 87.869 seguidores.






